January 15, 2008 · Field note

The False TAINOS of Baracoa and CUBA

Written in conjunction with and presented at International meeting of SOLAR in Rio de Janeiro Dr Sudah Yehuda Kovesh S and Dr Ivette Garcia (currently a Cuban diplomat assigned to Lisbon, formerly Dean of Research at the International Institute in Havana) "FALSA NACIÓN TAÍNA. CONSTRUCUCIÓN DE LA IDENTIDAD BARACOENSE. C

The False TAINOS of Baracoa and CUBA
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Written in conjunction with and presented at International meeting of SOLAR in Rio de Janeiro Dr Sudah Yehuda Kovesh S and Dr Ivette Garcia (currently a Cuban diplomat assigned to Lisbon, formerly Dean of Research at the International Institute in Havana) "FALSA NACIÓN TAÍNA. CONSTRUCUCIÓN DE LA IDENTIDAD BARACOENSE. CUBA ES DE NOSOTROS".

Preámbulo El tema indígena ha sido generalmente subestimado en la historiografía cubana, a tono con la repetida tesis de rápida extinción y escaso significado en la identidad, la nacionalidad y la nación cubanas. Sin embargo, en Cuba existen regiones históricas cuya resultante cultural no puede comprenderse si no se atiende a este componente. (1) Tales creencias, así como la permanente imagen de un pueblo formado esencialmente por blancos españoles y negros africanos, también deja un campo abierto a toda suerte de especulaciones.

Dentro de esa última consecuencia referida y en cierta medida se encuentra la repercusión del Proyecto “Nación Taína de las Antillas y la diáspora”, extensivo como su nombre lo indica, a las Antillas y en particular a Cuba. Ello contribuye aún más a tergiversar el asunto de referencia, por lo menos en Cuba desde los años 90 pasados. El referido proyecto realza, más allá de lo estrictamente científico y objetivo, el eslabón indígena con una visión de lo nacional que trasciende a la región y a Cuba.

Así, se desconoce el proceso de transculturación real que ofrece como corolario, una resultante étnica propiamente baracoesa y cubana. “Nación Taína se inspira, según sus impulsores, en la valentía y el espíritu de Anacaona, Caonabó, Weíbana, Hatuey, Wamá y Enrique Warocuia. Se inicia a mediados de los años 90 con sede en N.

York y enlaces en Cuba a través de Baracoa y Guantánamo fundamentalmente. Realiza encuentros todos los años. Es un movimiento con representatividad en el sistema de Naciones Unidad y se ha pronunciado a favor de la salida de Estados Unidos de Vieques, de movimientos indigenistas como el de los INNU en Canadá, de los de Argentina, de los zapatistas de México y otros.

En el Caribe insular, y en Cuba en particular, existen posiciones diversas en cuanto al movimiento de referencia. Una es la de negación o rechazo por aquellos que lo perciben como factor secesionista y engañoso que trata de dividir a la nación cubana al exaltar lo indígena como minoría nacional -para el caso de la mayor de las Antillas-. Otra es la postura que sin desconocer lo que de positivo para otras naciones tiene tal proyecto, lo asume más como un desafío e impulso para adentarse en los estudios sobre tal componente de la nacionalidad cubana.

Finalmente, una tercera posición es la sumamente favorables y comprometidas con ese movimiento, que además se vuelve atractivo para algunos, sobre todo en regiones apartadas como la que ocupa el presente trabajo. Asumiendo la segunda postura, los autores del presente ensayo examinan la identidad y la etnicidad y sus especificidades en cuanto a la construcción de ambas pertenencias desde lo indígena en el caso cubano. Analizan, desde una visión histórica y antropológica, la formación identitaria de la región histórica del extremo Oriente de la mayor de las Antillas, la que tiene el mayor componente indígena de la isla.

Para ello se toman en cuenta los indicadores fundamentales para el análisis regional hasta su resultante cultural actual. Los Taínos del extremo Oriente de Cuba y su legadoAntes de la conquista existían en distintos puntos del archipiélago cubano comunidades humanas de diversos troncos étnicos, el más desarrollado de los cuales era el arahuaco, los Taínos. Aún y cuando algunos elementos han sugerido una relativa homogeneidad en la isla, la falta de unidad política de los cacicazgos y las diferencias regionales de estilo cerámico y de contexto arqueológico, deciden en que no se trate de una unidad étnica.

La región de mayor nivel técnico productivo y demográfico de la isla es la de Baracoa. (2) Se ha considerado incluso por los arqueólogos como región prehispánica, incluyendo a las zonas de Maisí, Baracoa, Sagua y muy probablemente Moa. (3) En la memoria histórica de los pobladores de todas esas zonas, se identifica a Imías, Moa, Maisí, San Antonio del Sur y Sagua, como un todo junto a Baracoa “en tiempos muy lejanos”.

El centro más compacto de todo ese espacio es el que observara Colón entre el río Duaba y el puerto de Baracoa en la costa norte.Se trata de un área ocupada por las culturas Preagroalfarera, Protoagrícola y Agroalfarera. La coexistencia de más de un grupo se ha reconocido desde el siglo XVI, aún y cuando la región se identifica generalmente como Taína, dado que es su componente básico al iniciarse la conquista. A pesar de constituir culturas diferentes existe, sin embargo, una unidad regional relativa, si se consideran las evidencias mencionadas más arriba, la representación numéricamente mínima de los dos primeros grupos y la certitud de que todos esos sitios se comunican y tienen relaciones entre sí.

El espacio que se estudia es uno de las que reciben oleadas migratorias del interior y exterior de la isla hasta muy poco antes de la conquista. Asumiendo la cronología más antigua –el 8000 a .n.e.-, tal proceso se produce generalmente desde las Antillas Menores, desde las costas centroamericanas y suramericanas (Venezuela, Nicaragua y Honduras), e incluso desde Florida y Mississippi y desde el siglo VI d.n.e., especialmente de Quisqueya. El completamiento de esos conjuntos se produce durante las primeras décadas del siglo XV d.n.e, con grupos que vienen de las mismas áreas y de igual tronco étnico Taíno.

Estas últimas oleadas constituyen una unidad etnolingüística de origen arauaco, los que no deben tener un difícil proceso de inserción, dado que incluso la lengua preagroalfarera debió tener similitudes con la arauaca.En los escritos del fray Bartolomé de Las Casas se deja constancia de que esos aborígenes “(…) Estaban como dixe abundantísimos de comida y de todas las cosas necesarias á la vida. Tenían sus labranzas y muchas y muy ordenadas de lo qual todo tener de sobra (…).” (4) Su forma habitacional se distribuye en Sitios de habitación , Paraderos y Lugares Ceremoniales, lo cual corresponde igualmente a la definición de sitios de “tierra adentro” y “costeros”. En Baracoa se confirman asentamientos de esa cultura en todo el espacio, exceptuando Moa y los lugares más intrincados de la topografía, donde, salvo en las zonas colindantes del actual municipio Moa con Baracoa, no se han encontrado restos hasta el momento.

La presencia de los Preagroalfareros y de los Protoagrícolas es realmente ínfima. Hasta el momento se pueden constatar un total de 262 sitios arqueológicos, la mayoría de los cuales (102) están en el actual municipio de Baracoa. (5) Se trata de una ocupación intensa y entre cuyos sitios se encuentran 13 cuevas destinadas a ceremoniales.

(6) El estudio antropológico de gran número de restos óseos permite conocer los caracteres físicos de la población predominante. En general son de talla pequeña: 1.58 cm los varones y 1.48 las hembras, característica que coincide con los pueblos arauacos que hoy viven en el norte de Colombia, Venezuela y la Guayanas. De frente ancha y aplastamiento frontal, pómulos poco pronunciados, nariz achatada, boca grande y en general, con rasgos faciales de la raza mongoloide-americana, así como una tez de color cobrizo y cabello grueso, negro, lacio y casi siempre corto.

La población aborigen ocupa lugares de la región por razones ecológicas y ambientales, las que influyen en su emplazamiento y desplazamientos, e incluso en las diferenciaciones culturales por segmentos del área, marcadas por las variaciones del relieve, clima y componentes medioambientales. El extremo este -Maisí- es puente entre Cuba y Quisqueya, desde donde llegan las distintas oleadas migratorias de grupos arauacos, pero de diferentes niveles culturales. De ese modo la condición de frontera marítima también condiciona una mayor presencia aborigen y una más elevada calidad de los grupos, ejerciendo así dicha frontera un efecto positivo en cuanto al acceso, pero limitado en cuanto a un virtual proceso de consolidación regional.

Siendo portadores de una economía agrícola, para los grupos taínos la zona árida de las primeras plataformas de Maisí no ofrece ventaja, lo que los empuja al oeste en busca de tierras feraces y ríos permanentes, aunque sin alejarse mucho de las costas, en vista de la dependencia que aún tienen de las cosechas del mar, la tradición marítima y la topografía. El sistema ecológico de la actual ciudad de Baracoa y su periferia, propicia el mayor asentamiento por la posibilidad de combinar allí la caza, la pesca, la recolección y la agricultura, dadas las mejores condiciones de los suelos y las buenas condiciones hidrográficas. El macizo montañoso de la región, que observando desde la costa norte o sur la fragmenta toda por el centro, limita sobremanera una ocupación homogénea e intensa del espacio físico y consecuentemente lo que pudo ser en otras condiciones, un proceso consolidado de integración regional prehispánico.

No obstante, suficientes argumentos prueban que las comunidades que comparten el espacio conocen y aprovechan en un grado considerable el medio. Ello se corrobora con la sistemática práctica interactiva con el mismo y la manera como este interactúa y se articula con la cultura existente.

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